Home » Editoriales

Editoriales

2.- Número cero.

Desde los territorios de la tecnología libre no es fácil ver al mundo de los monopolios. Podrían ocurrir visiones, ilusiones ópticas y tropezones en la obscuridad, porque hay muchísima información falsa -fomentada y difundida de aquél lado en campañas salidas de sofisticados y carísimos wars room- para desprestigiar lo inebitable: el uso de tecnologías libres, en todos los ámbitos, para las empresas, para las casas, para los estudiantes.

Los efectos de esta guerra sucia son palpables a la primera plática o apenas saben que tu máquina trae cargado GNU/Linux: “Eso no sirve. Por eso es gratis”. Me pasó hace algunos días con varios estudiantes que estaban por comprar un office pirata. Les sugerí que usaran Open Office, que era mejor que office y además libre, de código abierto. Es malo meter la nariz donde no te llaman -eso lo sabía, pero soy necio- y cuando  no siempre es bueno tratar de convencer a alguien que está desasado de la cacerola de ideas propias. Es por demás, inútil, de los más inútil.

-¿O sea, gratis? me preguntaron para estar seguros de lo que no entendían.

-Sí.

Y vino esa respuesta desde el inconsciente, concebida por campañas mediáticas, de boca en boca y anidada en alguna neurona de gelatina. Ni hablar, ellos se lo pierden. Tratar de convencerlos sería como darles argumentos a quienes de antemano no te escuchan y ya se han casado con esta brillante idea. Es difícil hacerlo con personas que no tienen ideología propia. Para el uso de tecnologías libres, y esto lo he observado desde hace tiempo, se necesitan algunas características que ahora enlisto:

a).- No temer a lo desconocido. Para eso, debes contar con un conocimiento amplio de la tecnología (en este caso y en la vida). Estar, siquiera, medianamente informado.

b).- Ser crítico contigo mismo y el mundo.

c).- Saber escuchar y para hacerlo debes tener la capacidad de articular siquiera algunas frases inteligentes, una conversación abierta y humildad.

d).-Tener la capacidad y el arrojo de innovar. Las tecnologías libres sirven para eso. De otra manera, les darías ese adjetivo de gratuidad equivocada.

e).- Saber lo que quieres.

No faltan más. El convencimiento, me queda claro, es una acción entre dos: uno que explica, el otro que tiene la disposión para hacerlo sin ceder, claro, su crítica y sus verdades abiertas a los argumentos. De otra manera, es más inútil que sembrar en el desierto. Las tecnologías libres siguen avanzando, lentas, constantes. Y no porque se cuente con campañas mediáticas, grandes ideas de mercadotecnia para vender ni tampoco alguna estrategia de relaciones públicas, sino porque es una necesidad y las necesidades son de seres humanos. (Édgar Félix).

1.- Previo.

Aclaremos lo que algunos dicen de GNU/Linux:

Es una bandera para el combate y la guerra, una especie de estandarte religioso, vehemente y fanático; o bien, la vehemencia de izquierdas rancias, comunismo romántico y no romántico; o una utopía para quienes no tienen nada qué hacer en la realidad…” etcétera.

No. Para nosotros no es eso. Aunque aceptamos que son los estigmas colgados a este sistema operativo en los que llegan a tener un poco de razón por razones diferentes y aciertos por desaciertos de algunos.

GNU/Linux -parafraseo un slogan publicitario-, es evolución. Simple y sencillamente una forma de evolución de esta sociedad ávida de conocimientos, inmersa en un proceso acelerado de nuevas tecnologías. Pero también aclaremos otra cosa: no es sólo un sistema operativo en sí, ni software libre entregado a lo bestia para todo los gustos y necesidades. Es una forma de vida, una respuesta a enormes huecos de dudas, necesidades y herramientas para quienes creemos en la cooperación humana. Si la comunicación se encuentra en una fase de abandonar métodos verticales, es decir, controlada por un puño de empresas y un grupo de poderosos, la tecnología tiende también a ser horizontal tomada de la mano del software libre. ¿O le sigue pareciendo inteligente comprar una copia de un sistema operativo en más de 300 dólares que no le pertenecerá y al cual no le podrá echar mano? Has comprado el automóvil pero no tienes derecho a modificar motor ni sacar algún tornillo por ruidoso que esté. ¿No es eso un retraso? Casi mental, diría.

Hoy muchos seres humanos viven de la tecnología o han fundado sus empresas (horizontalidad) apoyados por el software libre; millones de nosotros invertimos horas y horas de trabajo para cooperar con una sociedad que está siempre ahí, del otro lado de la computadora, yendo por un camino igual y que apuesta a tener y desarrollar una tecnología al alcance de todos, que nos estimule la inteligencia y dejemos de ser esas masas amorfas moviendo impulsivamente un ratón tonto.

Se usa la tecnología, la vanguardia del hardware, pero se ignora todo de ella. ¿Por qué? Porque ésto es la parte contrataria, la in-volución. Hay arraigadas formas que se han hecho costumbre. Imposible romperlas, alinearlas hacia la evolución de la inteligencia de los seres humanos. Sin embargo, algunos hemos tomado el camino de la evolución y le apostamos a la libertad, no para evocar viejos tiempos románticos de peace and love (escena en la que todos nos tomamos de la mano), sino para compartir conocimiento sin barreras de por medio. Muchos vivimos del software libre, fundamos nuestras empresas con este apoyo tecnológico y millones de empresas en el mundo están exigiendo abrir códigos. La cultura del pingüino es de una amplísima sociedad global de todos los idiomas y colores de piel y no por los designios de un pequeño grupo. El mundo está girando y GNU/Linux avanza con él.

Édgar Félix